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lunes, 8 de agosto de 2011

Los excesos en la detención preventiva

Por: Rodrigo Uprimny Yepes
 
Es justo que el exministro Arias haya sido imputado por la Fiscalía y sea juzgado por los abusos de AIS. Pero tal vez no debió ser detenido ni enviado a la cárcel.

Aclaro que Arias dista de ser una persona de mis afectos. Pero los principios constitucionales deben regir para todos. Y su privación de la libertad parece expresar una tendencia al desconocimiento del carácter excepcional que debe tener la detención preventiva, que hoy afecta al exministro, pero que ha recaído sobre todo en miles de personas pobres y anónimas, que se encuentran encarceladas sin condena.

La razón es la siguiente: a pesar de la gravedad de los delitos que le imputan y de la solidez de las pruebas en su contra, Arias no ha sido condenado y aún goza de la presunción de inocencia. Y, contrariamente a lo que muchos piensan (o quieren), la detención preventiva no es un anticipo de castigo. Y no puede serlo pues el procesado no ha sido condenado.

La detención preventiva es una medida de aseguramiento, que busca evitar ciertos riesgos o peligros, como que el procesado se escape o altere las pruebas.

Ahora bien, como la detención implica la privación de la libertad de una persona que no ha sido condenada, debe ser realmente excepcional en un Estado democrático. Los fiscales y jueces deben recurrir preferentemente a otras medidas preventivas, como las cauciones, los brazaletes electrónicos, el retiro del pasaporte o la detención domiciliaria, por citar algunas. Y sólo decretar la detención cuando no haya otro medio menos lesivo de la libertad para prevenir los tres riesgos para los cuales existen las medidas de aseguramiento: i) que el procesado se fugue, ii) que obstaculice el desarrollo del proceso o, iii) o que constituya un peligro para las víctimas o la sociedad.

No conozco en detalle el proceso contra Arias pero, según la información de prensa, el argumento esencial que el magistrado tuvo para ordenar su detención fue que el exministro podía obstruir el proceso, en especial por cuanto había visitado recurrentemente la cárcel para influir en los testimonios de los otros detenidos por el mismo escándalo de AIS.

Es posible que Arias lo haya hecho y que pretendiera seguir haciéndolo. Pero, para evitar ese riesgo, ¿no era posible decretar otras medidas fuertes, pero que no impliquen cárcel, como la detención domiciliaria con vigilancia con brazalete electrónico?

Salvo que el magistrado haya dado otras razones que la prensa no haya citado, su argumento de que en este caso la detención era necesaria y proporcional no es convincente, por cuanto podía haberle impuesto otras medidas igualmente eficaces pero menos lesivas de la libertad.

Algunos podrían objetar que en el caso de Arias la detención era necesaria pues sólo la privación de la libertad puede evitar que alguien tan poderoso obstruya el proceso. Y reconozco que el caso de Arias es discutible y su detención no es totalmente arbitraria. Pero me sigue pareciendo excesiva.

Ahora bien, no creo que esta decisión excesivamente drástica contra Arias se deba a un supuesto antiuribismo de la Rama Judicial, como lo han sugerido, sin mucho fundamento, algunos columnistas. Creo más bien que forma parte de una cierta fuga al populismo punitivo, que está erosionando el principio de la excepcionalidad de la detención preventiva. Hemos vuelto a poner en práctica ese viejo adagio de que una detención no se le niega a nadie.

Hoy más del 30% de las personas privadas de la libertad son detenidos sin condena. Esto es inhumano y explica buena parte del hacinamiento carcelario. Por ello es importante controlar la fuga al populismo punitivo y a la banalización de la detención preventiva, que por esas ironías de la vida, fueron fuertemente estimuladas por el gobierno del cual formó parte Arias.

Conozca el original: http://www.dejusticia.org/index.php?modo=interna&tema=sistema_judicial&publicacion=998

martes, 3 de mayo de 2011

La Furia de los Jueces

Hace una semana, pudimos ver y escuchar en varios medios masivos de comunicación sobretodo en noticieros, cómo un Juez Penal Municipal con Funciones de Contról de Garantías, arremetía con su toga contra un camarógrafo de un informativo colombiano. Pues bien, a partir de ahi se empezó a gestar toda una mala propaganda en contra de este señor que lo que hacía era solicitarle al camarógrafo que no lo filmara en su intimidad -estuviera haciendo lo que fuere- toda vez que los jueces tienen una reserva de su identidad y no es para menos si este señor iba a realizar nada más y nada menos que la audiencia preliminar de Imputación de cargos por el caso de Agro Ingreso Seguro (AIS).

Como quiera que un juez es una persona que administra justicia, debe tenerse en cuenta que son muchas veces perseguidos (as) por gente que quieren acabar con su vida (recordar caso de la jueza de Saravena), incluso a manos de agentes de la fuerza pública. Algo de razón tenía el Dr García al enojarse por el constante asedio al que lo tenía sometido este periodista que además de eso se enojó por la conducta que el Sr Juez tomó; y no era para menos, como se manifestó antes, le estaba violando su derecho a la intimidad y le estaba revelando a la delincuencia en general, una de las personas que forma parte de su círculo de enemigos. Es por esto que se hace necesario brindar mayor seguridad a los jueces de la República para que no tengan este tipo de problemas.

El criterio personal de quien estas lineas escribe, es que aunque no fue la conducta más adecuada, el juez tenía -como se dice- todo el derecho de enojarse, máxime si los mismos medios y periodistas saben que él (el juez) es conocido en el complejo de Paloquemao por esas actitudes con respecto del periodismo y no le respetaron eso.

Alguna vez tuve la oportunidad de hablar con él y le pregunté: "¿Por qué esa actitud con los periodistas si este es precisamente un sistema oral y sobretodo público? a lo que él respondió: "Yo soy así porque los medios informativos de este país (dos en especial), no saben manejar la noticia judicial, no la conocen, todo lo tergiversan y cuando uno le respeta las garantías a un sindicado y queda libre ahi mismo dicen que uno es un juez corrupto o que esta comprado. Si quieren entrar a la audiencia que entren, que entre el periodista y mire y tome apuntes, pero las cámaras las dejan afuera..."

A mi me pareció un argumento lo suficientemente válido para sustentar el por qué de esas actitudes en contra de la prensa. Lo que le queda a ésta y a la gente del común es arremeter contra él, manifestando que no sabe Derecho y que su físico y su forma de vestir no le dan para desempeñar la Honorable posición de Juez. Ejemplo de lo anterior lo leí en uno de los comentarios que realizó la gente en la página de RCN Noticias -que a propósito fue uno de los noticieros que PEOR tratamiento le dio a la noticia- y decía literalmente lo siguiente: "Esa cosa es un juez de garantías??? parece más bien un loco de semáforo" para no citar más. La sociedad debe replantearse la forma de mirar a sus asociados, de darse cuenta de la calidad de gente que tiene en sus puestos y sobretodo de respetar a las personas, cosa que no sucedió con este juez de garantías. Ojalá no les suceda pero si alguna vez alguien de los que publicó un comentario como el anterior o de los que llegó a realizarle imputaciones deshonrrosas a este señor,  llega a verse inmerso en un proceso penal, desearía no haber dicho eso pero también desearía tener un juicio justo y con todas las garantías posibles como las que brinda en especia este Juez en una instancia judicial penal.