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miércoles, 7 de septiembre de 2011

La guerra a las drogas: una injusticia de 40 años

Por: Rodrigo Uprimny Yepes

"Estados Unidos siempre termina por hacer lo que es justo, pero después de haber agotado todas las otras alternativas".

Esta irónica frase de Winston Churchill puede ser útil para comprender la terquedad de ese país en mantener el prohibicionismo frente a las drogas, que es una estrategia injusta porque no protege la salud pública pero invade la autonomía individual y ocasiona sufrimientos sociales terribles e innecesarios.

El capítulo más reciente del dolor provocado por la prohibición es el incendio causado hace pocos días por unos narcos en un casino en Monterrey, que ocasionó la muerte de más de 60 personas. El presidente Obama expresó su solidaridad con el pueblo mexicano por ese terrible hecho, pero eludió, como lo hacen todos los políticos en ejercicio, cualquier debate sobre el desmonte del prohibicionismo, a pesar de que sin éste no existirían los narcotraficantes, que tanto sufrimiento ocasionan en América Latina.

Ese dolor extremo debía llevarnos a desmontar la prohibición, pero muchos se oponen invocando la moral. Argumentan que eso sería una claudicación frente al crimen y al vicio, y que sólo los cínicos o los débiles defienden la legalización pues carecen de coraje para enfrentar el narcotráfico.

Pero no es así; muchos hemos planteado el reemplazo de la prohibición no por un mercado libre de drogas (que nadie defiende), sino por una regularización del suministro y consumo de estas sustancias. Pero no hacemos esa propuesta por cinismo o derrotismo, como si la moral y la justicia estuvieran del lado de quienes promueven la prohibición y la guerra a las drogas. Nuestra posición es que la prohibición es una injusticia, conforme a dos de las concepciones contemporáneas más prestigiosas de la filosofía moral, que se oponen en muchos puntos pero que coinciden en su condena ética al prohibicionismo: las visiones autonómicas inspiradas en Kant y el utilitarismo, muy cercano al pragmatismo.

Así, la prohibición es injusta porque violenta la autonomía personal pues el consumo de sustancias sicoactivas no afecta, per se, derechos de terceros, y por ello no debería ser penalizado en una sociedad pluralista y democrática.

Pero si esta defensa del pluralismo y la autonomía no le convence, entonces examinemos la prohibición en términos utilitarios y pragmáticos, esto es, haciendo un balance de sus costos y beneficios. Y sale muy mal librada, pues los beneficios de la prohibición para la salud pública son mínimos, mientras que sus costos, en términos de marginalización de los consumidores y de estímulo a la criminalidad organizada, son terribles. Y existen alternativas; las experiencias de reducción del daño, desarrolladas en países como Holanda o Suiza, muestran que las estrategias no represivas, lejos de incrementar los problemas asociados al abuso de drogas, los limitan y reducen, en la medida en que evitan la marginalización de los usuarios. Un estudio publicado en 2006 por Douglas McVay en el libro Drogas y sociedad (Drugs and society) es contundente al respecto.

El prohibicionismo es una terrible injusticia, de la cual el principal responsable es Estados Unidos, pues fue quien impulsó la aprobación de los tratados que impusieron globalmente la alternativa punitiva frente a las drogas.

La frase inicial de Churchill inspira entonces algún optimismo; después de 40 años del fracaso evidente de esta guerra injusta y de que Estados Unidos parece haber agotado todas las alternativas represivas, es posible que ese país explore opciones más justas y razonables que lleven al desmonte de la prohibición. Impulsar ese cambio (o al menos debatirlo) es la verdadera solidaridad que los latinoamericanos esperamos del presidente Obama.

Conozca el original: http://dejusticia.org/index.php?modo=interna&tema=estado_de_derecho&publicacion=1013

martes, 26 de abril de 2011

WikiLeaks: muchos presos de Guantánamo eran inocentes

Obama dijo a principios de 2009 que cerraría Guantánamo en un año.Los documentos, que analizan a las 780 personas que han estado presas en esa cárcel, muestran que aunque 220 fueron clasificados como peligrosos terroristas, otros 150 eran afganos y paquistaníes inocentes. Varios de ellos eran chóferes, granjeros y cocineros capturados durante redadas en zonas de guerra.
Otros 380 eran soldados de bajo rango que habían viajado a Afganistán o que formaban parte del movimiento talibán.

En la actualidad hay poco menos de 180 detenidos en la base naval de EE.UU. en Cuba, que el presidente Barack Obama ha prometido cerrar.

Mala fortuna

Los inocentes estuvieron detenidos durante años por una confusión sobre su identidad o por simplemente haber estado en el momento y lugar equivocados, señalan los informes.

Entre ellos figuran Sami al-Hajj, un camarógrafo de la cadena árabe Al Jazeera que estuvo preso allí durante seis años y Abdul Badr Mannan, un escritor anti-extremista que le dijo a los funcionarios estadounidenses que los servicios secretos paquistaníes le habían tendido una trampa, informa el periódico The Guardian.

La nota sobre Mukhibullo Abdukarimovich Umarov, un hombre de Tayikistán arrestado en Karachi en 2002 que pasó casi dos años en Guantánamo (GTMO) cita: "Es indeterminado por qué el detenido fue trasladado a GTMO".

El Pentágono dijo que la publicación de los archivos es "desafortunada" y que podría perjudicar la lucha contra el terrorismo.

Los últimos documentos han sido publicados en el británico The Guardian, el estadounidense The New York Times y otros periódicos. No queda claro si los diarios recibieron los archivos directamente de Wikileaks. El Times dijo que recibió los archivos a través de "otra fuente".

Como señala Jonny Dymond, corresponsal de la BBC en Washington, muchos de estos datos ya se sabían pero es la primera vez que provienen de una fuente oficial estadounidense.

Complots

Los informes también dan detalles de supuestos complots, revelados en los interrogatorios, contra objetivos de Estados Unidos y Europa.

Entre ellos se afirma que al-Qaeda había escondido un arma nuclear en Europa para detonarla en caso de que Osama Bin Laden fuera capturado.

Otros supuestos planes incluyen poner cianuro en los sistemas de aire acondicionado de los edificios de públicos de EE.UU. e intentos de al-Qaeda para reclutar empleados del aeropuerto londinense de Heathrow.

Pero los archivos de dan poca información sobre las denuncias de malos tratos y las técnicas de interrogatorio en la base naval.

La mayoría de los detenidos que aún quedan en la prisión son considerados una amenaza de alto riesgo a EE.UU. en caso de que fueran liberados sin la rehabilitación o supervisión adecuadas.

El fundador de Wikileaks, Julian Assange, está intentando impedir su extradición desde el Reino Unido a Suecia, donde es acusado de abusos sexuales.

Las instalaciones de detención de Guantánamo se crearon en 2001 bajo el gobierno de George W. Bush . El presidente Obama prometió en enero de 2009 cerrarlas en el plazo de un año.

La Casa Blanca dice que Obama sigue comprometido con el eventual cierre de la base naval.
Tomado de: http://www.semana.com/mundo/wikileaks-muchos-presos-guantanamo-eran-inocentes/155621-3.aspx